viernes, enero 18, 2008

El arte de vivir o de la magnitud, dirección y sentido


Hace algún tiempo, publiqué un extracto de un discurso de Paul Auster, en el que hablaba de cómo el arte es arte porque es inútil, porque no sirve para nada y se hace por el puro gusto de hacerlo.
Luego hace unos días, publiqué otro en el que decía que, en el fondo (o no tanto, más en la superficie), todo es inútil.
Finalmente recordé que, hace más tiempo aún, publiqué un extracto del Tao Te King que habla sobre la utilidad de la nada.
Y bueno, el caso es que, he estado pensando últimamente en esto. Con estos tres puntos como ejes sobre los cuales giran todas mis reflexiones. Y de pronto me doy cuenta de que todo lo que hago, no importa cuán sofisticado, novedoso, avanzado, inovador parezca; no importa cuan gratificante, enriquecedor, edificante resulte. Todo es tan efímero...
Y no en el sentido pesimista, sino que en realidad me maravilla ver las cosas pasar, pasar en el sentido de irse. Un día pusiste todo tu empeño en algo, te esforzaste, trabajaste muy duro, y te regocijaste pensando que hacías algo útil, algo bueno. Probablemente todo ese trabajo te dio frutos, que también disfrutaste mientras duraron y al otro día vuelves a hacerlo todo de nuevo. Con la esperanza de sentir que haces algo de tu vida. Quizá para darle sentido a tu vida.
Ese es el problema.
Hacemos las cosas para darle sentido a la vida, cuando es el sinsentido, la brevedad, la pronta caducidad de la vida la que le da sentido a las cosas, si es que existe tal cosa como "sentido", que realmente lo dudo. No hay sentido ni sinsentido, no hay permanencia ni fugacidad. Sólo hay un tren de sucesos, causa y efecto que vienen y van, y una vida, UNA, que se vive (o se debería vivir) por el puro placer de vivirla.
Eso es a lo que llamo el arte de vivir.

Practicamente todo esto ya lo había escrito antes, pero lo hago por el puro placer de volverlo a hacer, para sentir que escribo algo importante y que hago algo bueno con este blog. Qué es bueno y qué es malo, qué es hacer algo bueno... es tema para otro post.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como dice... no sé quien: lo importante no es el destino, sino disfrutar del camino, o algo así, no? Quizá el sentido de la vida es vivir y disfrutar el día, si logras dejar algo trascendente pues que chingón y si no pues recuerda lo que dijo Borges: he cometido el peor de los pecados, no he sido feliz...