miércoles, diciembre 05, 2012

Ocho



El olor a plástico barato de mis tenis nuevos en tercero de primaria. Un campamento. Caminar bajo la lluvia. Dormir en el suelo. Las estrellas en el cielo de una ciudad a oscuras. Las luces en las casas de los cerros, como estrellas en el cielo de una ciudad a oscuras. Los charcos bajo los columpios después de llover. Algún libro con la foto de Niel Armstrong. Un gato en una caja de zapatos. Una banda de rock con instrumentos de cartón. Una dona y un refresco por cincuenta pesos cada uno. El chofer del autobús. La permanencia voluntaria en las únicas películas del cine del barrio. El estudio de mis primos lleno de tesoros. Más plástico barato comprado a última hora para forrar los libros. Mi bolsa de los lápices con un cochecito. No llevar el uniforme el día de la ceremonia. No hacer la tarea. El libro de cuentos sobre el niño que no le tenía miedo a nada. Las reuniones y los mítines del partido. Un presidente con orejas de ratón y una bolsa de dinero, en la parte trasera de una camioneta con altavoces. Los sándwiches y el café. La misa de una y la resbaladilla de caracol detrás de la iglesia. La puertita a la que siempre me aventaban. Los carritos de plástico del mercado de los jueves. Un viaje en carretera y todos vomitando por las curvas.
Ocho años y una vida por delante. Lo recuerdo así.

Feliz cumpleaños, Helado Oscuro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y el porvenir?
Lo estás viviendo ahora.
Y si no tienes memoria del pasado ni sensación del presente?
Pues vives en el futuro. Cosa de adaptarse al instante, no?
Supongo que buscas un porvenir sin instantes.
Sabes cómo se llama eso?
No. Porque no lo entiendo.
Es la locura.

lucifer