martes, abril 20, 2010

El pastel de zanahoria lo explica todo: de las descargas ilegales a la verdadera naturaleza humana


Llevé pastel de zanahoria a la oficina para compartir. Es una práctica común por estos lugares, llevar cosas que te gustan, cosas que tú hiciste o cosas típicas del lugar de donde vienes.

Al final del día, practicamente nadie le había hecho caso a mi pastel. A decir verdad, estaba un poco desilusionado. Era la última vez que llevaba algo a la oficina para compartir, pensé.

Lo comenté con alguien que, a propósito, me contó la fabulosa historia de un vendedor de desperdicios, quien ante la pregunta de por qué cobraba lo que vendía si sabía que era sólo basura, respondía: por que si lo das gratis piensan que no es bueno, y nadie lo quiere.

Recordé y compartí (gratis, pero a cambio de otra historia) un relato acerca de mi madre, médico de profesión, que atendía a pacientes de escasos recursos económicos cobrándoles lo que pudieran pagar, por muy poco que fuera, casi un pago simbólico. Y ella decía también que, de otro modo, esas personas no valorarían lo que se hacía por ellas y lo darían por caridad, en el sentido deplorable que hoy en día se le da a tal concepto: las sobras.

Mientras meditaba sobre todas estas ideas, y esperaba a que mi mente las procesara, decidí descargar, de manera ilegal, un par de temas musicales, para hacer más llevadera la espera (uno nunca sabe cuánto pueden tardar las ideas en procesarse, menos en una mente tan divagadora como la mía).

Casi a la mitad de la descarga, pensé que muchas cosas como esos temas musicales tienen un precio, pero ¿para qué pagar lo que puedes obtener gratuitamente?

Recordé otra ocasión en la que un ex-compañero de trabajo intentaba justificar la compra de un sistema de cómputo que costaba literalmente millones. Sin embargo la solución que proveía podía fácilmente implementarse utilizando alternativas gratuitas o de bajo costo. Su principal argumento era: si cuesta tanto, debe ser bueno. Y la verdad es que era sólo tan bueno como cualquier otra solución estándar, por no decir mediocre.

Al final, y gracias a la letra de uno de mis temas musicales recién e ilegalmente descargados que hablaba de amor y desamor, de dar y recibir, de quitar y de perder, extrapolé por analogía del dominio del amor al dominio de los bienes materiales: si te lo dan gratis, no lo quieres, si te lo cobran, no lo quieres pagar. Así todo. Desde las deficientes implementaciones del socialismo a través de la historia hasta el capitalismo más liberal. De la salud y educación públicas a las élites excluyentes y segregadoras de la privatización. De los pasteles de zanahoria para tus compañeros de trabajo a las descargas de música ilegales. La lista es prácticamente interminable.

Llegué a la conclusión de que la verdadera causa de ésto tiene sus raíces profundamente arraigadas en lo que otros llaman la condición o naturaleza humana.

La contradicción humana.

martes, abril 06, 2010

La era de la información


En una cultura no escrita, la memoria humana es de la máxima importancia, como pasa con los proverbios, refranes y canciones que contienen la sabiduría oral acumulada de siglos. Por eso el rey Salomón fue considerado como el más sabio de todos los hombres. En Reyes I nos cuentan que sabía hasta 3000 proverbios. Pero en la cultura escrita, estas hazañas de la memoria son consideradas una pérdida de tiempo, y los proverbios son simplemente fantasías irrelevantes. La persona de la era de la imprenta tiene el hábito de la organización lógica y el análisis sistemático, no escribe proverbios. La persona de la era del telégrafo valora la velocidad, no la introspección. La persona de la era televisiva valora la inmediatez, no los hechos históricos. La persona de la era de los ordenadores, ¿qué podemos decir de ella? Quizás podamos decir que la persona de la era de las computadoras valora la información, no el conocimiento, ciertamente no la sabiduría. De hecho, en la era de las computadoras, el concepto de sabiduría puede que no tarde en desaparecer por completo.

Neil Postman: Cinco cosas que necesitamos saber sobre el cambio tecnológico

miércoles, marzo 24, 2010

Poeta


Ahora soy poeta y busco lo extraordinario para decirlo con palabras comunes.

Roberto Bolaño

viernes, marzo 19, 2010

El Profeta del Nopal



Era un gran rancho electrónico
con nopales automáticos
con sus charros cibernéticos
y sarapes de neón

Era un gran pueblo magnético
con Marías ciclotrónicas
tragafuegos supersónicos
y su campesino sideral

Era un gran tiempo de híbridos
era Medusa anacrónica
una rana con sinfónica
en la campechana mental

Era un gran sabio rupéstrico
del universo doméstico
pitecantropus atómico
era líder universal

Había frijoles poéticos
y también garbanzos matemáticos
en los puebos esqueléticos
con sus guías de pedernal

Era un gran tiempo de híbridos
de salvajes y científicos
panzones que estaban tísicos
en la campechana mental
en la vil penetración cultural
en el agandalle transnacional
en el oportunismo norteño-imperial
en la desfachatez empresarial
en el despiporre intelectual
en la vulgar falta de identidad


Rockdrigo: Rancho Electrónico

martes, enero 26, 2010

Una historia de horror


HERMANA

¡Dice eso porque vivimos en una época horrible!

RÉMI

Ah, no especialmente horrible; no, no, para nada.

Contrariamente a lo que piensa la gente, el siglo XX no fué particularmente sanguinario.

Las guerras dejaron 100 millones de muertos. Es una cifra generalmente aceptada.

Añada 10 millones de los goulag rusos. Los campos chinos, probablemente nunca lo sabremos, pero digamos 20 millones.

Bien, eso hace 130-135 millones de muertos; no es muy impresionante.

Si pensamos que en el siglo XVI los españoles y los portugueses se las arreglaron, sin cámaras de gas ni bombas, a hacer desaparecer 150 millones de indígenas de América Latina.

¡Eso sí que es trabajo, Hermana! ¡150 millones de personas con hacha!

Usted me dirá que tenían el apoyo de la Iglesia, pero... Es al fin y al cabo un gran trabajo, ¿no?

A tal punto que en América del Norte, los holandeses, los ingleses, los franceses y eventualmente los americanos se sintieron inspirados y degollaron, a su vez, 50 millones.

¡200 millones de muertos en total!

La más grande masacre de la historia de la humanidad, sucedió aquí, a nuestro alrededor. Y ni siquiera el más pequeño museo del holocausto.

La historia de la humanidad, Hermana, es una historia de horror.

Les Invasions Barbares

jueves, enero 21, 2010

Máquinas inteligentes y el espectáculo del pensamiento


Si los hombres crean o imaginan máquinas inteligentes, es porque desesperan secretamente de su inteligencia, o porque sucumben bajo el peso de una inteligencia monstruosa e inútil: la exorcizan entonces con máquinas para poder burlarse y reírse de ella. Confiar esta inteligencia a unas máquinas nos libera de cualquier pretensión al saber, de la misma manera que confiar el poder a los políticos nos permite reírnos de cualquier pretensión al poder.

Si los hombres sueñan con máquinas originales y geniales, es porque desesperan de su originalidad, o porque prefieren desasirse de ella y gozarla por máquina interpuesta. Pues lo que ofrecen esas máquinas es el espectáculo del pensamiento, y los hombres, al manipularlas, se entregan al espectáculo del pensamiento más que al mismo pensamiento.

Jean Baudrillard

viernes, noviembre 20, 2009

Artículo indefinido


Podría definirse al poeta como un organismo verbal productor de silencios.
Octavio Paz

viernes, septiembre 11, 2009

La transparencia del mal


Cuando todo es político, ya nada es político, y la palabra carece de sentido. Cuando todo es sexual, ya nada es sexual, y el sexo pierde cualquier determinación. Cuando todo es estético, ya nada es bello ni feo y el mismo arte desaparece.

Jean Baudrillard

lunes, agosto 31, 2009

Fecundos por el alma


Aquellos que "son fecundos por el alma" conciben con el pensamiento: los poetas, los artistas, los sabios y, en fin, los creadores de leyes y los que enseñan a sus conciudadanos la templanza y la justicia.

Octavio Paz

viernes, agosto 28, 2009

Quelqu'un m'a dit...


On m'a dit que nos vies ne valent pas grand chose,
Elles passent en un instant comme fanent les roses.
On m'a dit que le temps qui glisse est un salaud
Que de nos chagrins il s'en fait des manteaux
Pourtant quelqu'un m'a dit...

Que tu m'aimais encore,
C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore.
Serait-ce possible alors ?

On m'a dit que le destin se moque bien de nous
Qu'il ne nous donne rien et qu'il nous promet tout
Parait qu'le bonheur est à portée de main,
Alors on tend la main et on se retrouve fou
Pourtant quelqu'un m'a dit ...

Que tu m'aimais encore,
C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore.
Serait-ce possible alors ?

Mais qui est-ce qui m'a dit que toujours tu m'aimais ?
Je ne me souviens plus c'était tard dans la nuit,
J'entends encore la voix, mais je ne vois plus les traits
"Il vous aime, c'est secret, lui dites pas que j'vous l'ai dit"

Tu vois quelqu'un m'a dit...
Que tu m'aimais encore, me l'a-t-on vraiment dit...
Que tu m'aimais encore, serait-ce possible alors ?


Me han dicho que nuestras vidas no valen gran cosa,
pasan en un instante como se marchitan las rosas.
Me han dicho que el tiempo que se escurre es un canalla,
que de nuestras penas se hace abrigos.
Sin embargo alguien me ha dicho...

Que todavía me amabas.
Es que alguien me ha dicho que todavía me amabas.
¿Será eso posible?

Me han dicho que el destino se burla de nosotros,
que no nos da nada y que nos promete todo.
Parece que la felicidad está al alcance de la mano,
así que tendemos la mano y nos hallamos locos.
Sin embargo alguien me ha dicho...

Que todavía me amabas.
Es que alguien me ha dicho que todavía me amabas.
¿Será eso posible?

Pero ¿quién me ha dicho que todavía me amabas?
Ya no lo recuerdo, era tarde en la noche.
Escucho nuevamente la voz, pero ya no veo las facciones.
"Él te ama, es un secreto, no le digas que te lo he dicho".

Ves, alguien me ha dicho...
Que todavía me amabas, me lo ha dicho tan ciertamente...
Que todavía me amabas, ¿será eso posible?